Noticias de TechFlow, 30 de mayo. A medida que continúa acumulándose la expectativa de la salida a bolsa de SpaceX, el mercado de capitales estadounidense está siendo testigo de una nueva ola de fiebre inversora en el sector espacial. Los datos muestran que el fondo cotizado Space Innovators ETF (código: NASA), lanzado por Tema ETFs, ha atraído rápidamente entradas de capital desde su debut a finales de marzo. Solo necesitó 37 días de negociación para que sus activos bajo gestión superaran los 1 000 millones de dólares, y hasta esta semana, han crecido hasta más de 2 600 millones de dólares.
Una de las características más distintivas del fondo es que posee directamente acciones privadas de SpaceX, y la posición relacionada actualmente representa aproximadamente el 7,5 % del total de activos del fondo. Para los inversores minoristas que no pueden participar directamente en el mercado privado, este producto ofrece un canal para obtener exposición a SpaceX antes de su OPI.
Maurits Pot, fundador de Tema ETFs, afirmó que SpaceX se ha convertido en una de las empresas más importantes de la industria espacial comercial mundial, lo que hace difícil ignorar su influencia en cualquier cartera de inversión centrada en la innovación espacial. También reveló que, incluso si SpaceX finalmente sale a bolsa, el fondo no venderá activamente sus acciones, sino que revaluará las tenencias en función de los precios del mercado.
Los analistas de mercado creen que el actual fervor inversor en la industria espacial guarda cierto parecido con las primeras etapas del desarrollo de la industria de la inteligencia artificial. A medida que sectores como los vuelos espaciales comerciales, el internet satelital, los lanzamientos de cohetes y la exploración del espacio profundo siguen recibiendo respaldo de capital, el potencial de crecimiento de la industria está atrayendo la atención de los inversores.
Sin embargo, los conocedores del sector también advierten que la industria espacial aún se encuentra en una etapa relativamente temprana, con una alta volatilidad. El reciente accidente de cohete de Blue Origin refleja nuevamente los numerosos desafíos que aún enfrentan la tecnología y los modelos de negocio relacionados. En el futuro, podría surgir una divergencia significativa dentro de la industria, donde algunas empresas podrían lograr un crecimiento rápido mientras que otras podrían tener dificultades para cumplir con las expectativas del mercado.
